Por: Elbow Radourh

Escuche diversas historias de tristeza infinita, cuerpos que cada minuto se acercan al desanimo, almas perdidas en los esbozos de lo que una vez fue la vida. Entendí que los mejores momentos van menguando con frecuencia, que la connotación entre realidad y ficción no es un disparate.

No se en donde los abruptos pasajes de la ironía fueron reconstruidos, quizá los colores que antes debieron ser brillantes hoy se deterioran porque no pusimos el suficiente pigmento como para que todo se mantuviera en un matiz. No se si los problemas de estar vivos sean por ser absurdamente conflictivos, porque en lugar de poner el hombre mejor nos volteamos la espalda, peor aun, no se cuantos de los venideros seres continúen con un dogma escrito por unos indignos mortales que se olvidaron de la sensibilidad.

Estuve recordando cuantos pensamientos de inconformidad llegan a mi cabeza, tal vez falta espacio para la positivo que pude vivir, tal vez falta espacio para los momentos de sonrisas o quizá es que no me gusta engañarme, prefiero ser cruel con el presente, no me gusta agachar la mirada y no decir lo que pienso, no me gusta pensar en lo bueno cuando lo que miro me muestra otro contexto.

“En realidad prefiero la ciencia que la religión, si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire” Woody Allen.