Por: Erick Gálvez Ayala

 

Durante una época vamos a llamarle de «exploración» leí cualquier libro pero había dos formas para conseguirlos, primero era comprar los que costaran menos de 100 pesos por lo que te encuentras algunos malos y otros rescatables mientras que el otro método era compartir libros entre los amigos, en una reunión de la preparatoria entre al sanitario por exceso de cerveza que debía descargar, lo vi justo arriba del excusado, la portada no era nada atractiva a mi parecer pero el nombre me llamo la atención, se lo pedí al dueño de la casa y así llego a mis manos «LA TUMBA» novela escrita a los veinte años por el magnifico José Agustín, tal vez mi escritor favorito mexicano por no tener que usar un lenguaje tan rebuscado para hacer literatura elegante, con alma y con cuerpo.

Esta obra es la primera que hizo el acapulqueño, no se puede decir que sea una obra maestra, sin embargo, es un trabajo redondo que deja muy en claro que la literatura no tiene que ser necesariamente sofisticada para ser interesante. Agustín nos cuenta la historia de un adolescente que aprecia el arte, fanático de Wagner, de Stravinsky, seguidor del rock and roll, escritor (que habla ingles y francés) aficionado con aspiraciones de llegar a ser reconocido, un personaje ególatra en cierto modo que tiene que lidiar con sus experiencias amorosas principalmente de manera muy intensa, el no sabe ser indiferente, todo le apasiona o todo le angustia.

Gabriel, nombre de este precoz hombre tiene sus experiencias sexuales así como amorosas basadas en el deseo natural, se enamora con facilidad, le agrada ser querido, le gusta tener el control, pierde los estribos cuando descubre que fuera hay mucha gente que no dice la verdad, se sienten engañado. Al avanzar la historia se nota como su transformación se basa en mejor ser el canalla que el imbécil, mejor ser parte del proceso que estar fuera de el. Claramente se puede entender lo que busca representar José, el mundo de un soñador cuyo entorno le empieza a modificar su carácter para hacerlo mas carnal, voluntarioso, ofensivo, cruel.

Tres relaciones furtivas con mujeres de diferentes perfiles le hacen madurar pero también pasar por depresiones fuertes que nos atrapan, la música como siempre en los libros de José Agustín esta presente, con Elvis, Duke Ellington o Strauss. Este libro se dice marca el inicio de «La literatura de la onda» yo no se exactamente a que se refiere el termino pero si se que con esta nueva forma de escribir cambio el método en que me acerque a la literatura, no me fui necesariamente por los clásicos, me fui por los escritores auténticos sin importa la dichosa técnica, esa no sirve de nada si lo que dices no tiene peso literario. José Agustín es uno de mis ídolos literarios, es capaz de llegarme en todos los sentidos, es realidad con sueños inofensivos a la vez que extraordinarios.

«Si el aburrimiento matase, en el mundo solo habría tumbas»