Por Víctor Daniel López  < VDL >

Twitter @vicdanlop

 

“¡Dios está entre pucheros!”
Santa Teresa de Ávila

 

Esta semana se estrenó la obra teatral “La lengua en pedazos” (del reconocido dramaturgo español Juan Mayorga), a cargo de la Compañía Nacional de Teatro y bajo la dirección de Diego Álvarez Robledo. Se estará presentando hasta el 14 de abril, con funciones jueves y viernes a las 20hrs, sábados 19hrs y domingos 18hrs en el teatro El Galeón Abraham Oceransky (Centro Cultural del Bosque). La obra está basada en el libro autobiográfico “Libro de la vida” de Santa Teresa de Ávila, o mejor conocida como Teresa de Jesús (la famosa monja española quien fundó la Orden de Carmelitas Descalzos).

La historia cuenta que Santa Teresa (1515-1582) perteneció durante mucho tiempo a la Encarnación de Ávila, pero que al ver la mafia que allí radicaba, como la decadencia que había sufrido su misión verdadera, y que se alejaba de los principios auténticos de espiritualidad, decidió en un acto de rebeldía y junto a otras compañeras, fundar el monasterio de San José de Ávila, para así volver al cristianismo primitivo y rescatar las bases y valores que creían perdidos. La creación de dicho convento fue causa de numerosas revueltas y conflictos, pues ni la iglesia ni Ávila lo aceptaban, por lo que Santa Teresa tuvo que continuar por sí sola, a ocultas de las instituciones, para lograr su cometido. Al final, salió victoriosa y el convento de San José comenzó a tener actividad con las políticas nuevas de Santa Teresa. El convento fue el primero de los quince Carmelos que se establecería en toda España, y que con San Juan de la Cruz fue que se introdujo la gran reforma carmelita. A razón de ello, Santa Teresa fue criticada y perseguida durante toda su vida por las otras órdenes, principalmente de España e Italia, hasta que se le obligó a cerrar el convento y retirarse a uno de los ya establecidos, sin tener siquiera intención de fundar nuevamente otro. En 1582 murió en Alba de Tormes, pero no fue sino hasta 1614 que fue beatificada, en 1622 considerada santa y hasta 1970 que el Papa Pablo VI la declaró Doctora de la Iglesia.

La obra, tanto religiosa, como mística, filosófica, poética y autobiográfica (relacionada principalmente con sus experiencias espirituales y las batallas lidiadas contra las otras órdenes religiosas, sus enfermedades y sus acusaciones), son de gran prestigio y con una calidad inmensurable; ejemplo de ella son  “Camino de perfección”, “Fundaciones”, “Conceptos del amor de Dios y El castillo interior”, “Libro de las relaciones” y “Meditaciones sobre los cantares”.

La puesta en escena de “La lengua en pedazos se centra únicamente en una conversación entablada por Santa Teresa de Ávila y el inquisidor Salazar, en medio de la cocina del convento de San José, entra la oscuridad y el silencio, entre un mobiliario viejo y recluida del mundo en soledad. El inquisidor desea convencerla de que regrese a la Encarnación y de abandonar aquél nuevo que recién ha fundado ella, pero debido a las convicciones que ha decidido adoptar, no se permite ceder. En poco más de una hora, la plática se centra en asuntos diversos como el pasado de la monja, su rebeldía y los conflictos con los que ha tenido que lidiar toda su vida; la religión, Dios y el Demonio, la ética y la moral; el misticismo, el poder, la mafia de la iglesia, el lenguaje y las palabras… sobre todo las palabras.

El resultado es realmente bien logrado, la ambientación es estupenda, y las actuaciones de Mariana Giménez y Rodrigo Vázquez, grandiosas, en especial Mariana, ¡está sensacional! Del silencio se pasa a la discusión, de la discusión a la burla, luego le suceden el arrepentimiento, el deseo y la furia. Al final, a uno lo va envolviendo esa locura que se crea al tratar de descubrir los misterios que ambos personajes incluso no saben sus respuestas, y es que tratar de revelar los secretos más grandes del mundo, así como enfrentarse uno con sí mismo, poner a combatir el razonamiento y la sabiduría contra las emociones y los impulsos, lleva sin duda alguna a perder la cordura, pero sólo así es que se puede llegar a encontrar lo más buscado en esta vida: la libertad. Como última sorpresa, y quizá la más grata de todas, alrededor de toda la obra se cuenta con un músico en vivo (Edwin Tovar) que acompaña el ritmo de la historia con percusiones que hay que decir con toda sinceridad, son geniales, son correctas, ¡son alucinantes!

La lengua en pedazos” es sin duda una obra que no debe dejar de ver para reflexionar sobre los temas que se tocan y adentrarse más en la vida íntima de Santa Teresa. El equipo creativo está formado por Diego Álvarez Robledo en la dirección y dispositivo escénico. Mariana Giménez y Álvarez Robledo en el concepto artístico, Patricia Gutiérrez a cargo del diseño de iluminación, María y Tolita Figueroa del diseño de vestuario y Alan Uribe Villarruel del movimiento escénico.

 

La lengua está en pedazos, y es sólo el amor el que habla; pero nadie puede hablar de ello. Es mejor no decir más.