Por José Luis Ayala Ramírez

Twitter: @ayala1788

 

 

Hace ya 24 años que el cine de animación se transformó para siempre con el estreno de un filme llamado Toy Story que suponía la primera producción de una pequeña productora llamada Pixar y se trataba además de la primera película animada hecha totalmente por computadora, pero más allá de eso el verdadero amor del público se dio gracias a su historia y sobre todo a sus personajes, un intrépido y heroico guardián espacial llamado Buzz Lightyear, y claro, un comisario de nombre Woody que nos enseñó principalmente el valor de la lealtad y la amistad.

Tras el éxito de Toy Story la secuela llegó apenas cuatro años más tarde y once años después la trilogía se cerraría en un episodio final (al menos hasta ahí) absolutamente magistral y que finiquitaba la trama principal de la saga de forma perfecta, pues si en un momento creímos que el nivel de emoción vivido en la escena del basurero fue algo jamás experimentado, la secuencia final con la despedida de Andy y sus juguetes rompía la marca de lo entrañable dejando a prácticamente toda la audiencia (niños, adultos, generaciones que había crecido con la trilogía) más allá de la satisfacción.

La noticia de una cuarta película de Toy Story abrió mucho el debate, ¿en verdad hace falta otro filme cuando la trilogía había cerrado tan perfectamente? La respuesta inmediata es no, y con esto no quiero decir que Toy Story 4 no sea magnifica, lo es, pero probablemente haya cosas que es mejor dejar como están, como la trilogía original de “Star Wars”, “El señor de los anillos”, incluso podría decir que “El Padrino” no necesitaba una tercera parte por ejemplo, así mismo Toy Story 4 no es completamente necesaria dentro de la trama principal de la saga, pero se vuelve necesaria para cerrar un circulo pendiente por el que quizá no habíamos reparado, y es que si bien la amistad entre Woody y Andy es lo que le dio vida a esta historia (de esto van las tres primeras películas), el relato del comisario (el personaje principal de toda la saga) no tenía porque  terminar ahí.

Así como Andy creció, nosotros lo hemos hecho con esta saga lo que me parece un elemento muy importante para poder entender y sobre todo sentir el encanto que tiene “Toy Story”, porque por mucho que un niño de 5 años vea por primera vez la saga entera y la disfrute como el niño que es, no produce el mismo impacto para el que vio las dos primeras cintas para luego ya siendo adolescente o adulto ver la tercera parte, el elemento nostalgia influye sí, pero sobre todo interviene en la forma en que vemos las cosas, porque como niños podemos entender y sentir el miedo que provoca el niño desquiciado Sid, pero como adultos podemos identificar las motivaciones del oso Lotso, el porqué de sus acciones (la decepción, el desamor), y así ahora podemos entender la carga psicológica que alberga Woody en Toy Story 4, porque como adultos hemos aprendido a cerrar círculos, a dejar amigos, a encontrar y perder el amor y sobre todo encontrarle un propósito a nuestra existencia, temas que toca esta nueva entrega.

 

 

Me gusta pensar que nosotros somos Woody, que hemos crecido viendo esta historia a través de él, me gusta pensar que nosotros somos siempre el “favorito” en algún momento de alguien como Woody lo fue de Andy, me gusta pensar que sentimos celos cuando llega alguien a “reemplazarnos” (quizá la llegada de un hermano pequeño), pero que finalmente nos volvimos inseparables de ese reemplazo (como la amistad con Buzz). Quiero pensar que más de un momento hemos tenido dudas acerca de lo que somos y a lo que vinimos, seguramente de niños lo pensamos vagamente, pero lo dejamos hasta que llegue el momento; “será divertido hasta que Andy crezca”, dice Woody en el final de Toy Story 2, sabe que las cosas van a cambiar, nosotros sabemos que debemos volvernos adultos, pero sólo queda disfrutar el momento. La vida adulta nos alcanza y es el momento de crecer, nos despedimos de la infancia y Woody se despide de Andy, se rompen los ciclos, es hora de decir adiós y de seguir adelante, pero no es fácil, porque nunca lo será encontrar nuestro lugar, nuestro propósito, a veces nos sentimos perdidos porque aún añoramos esa felicidad pasada, pueden pasar años, décadas para encontrarla, incluso podemos pensar que la habíamos encontrado (Woody al estar con Bonnie, Gabby Gabby al reparar su caja de voz), por eso cuando llega el momento de decidir nunca será fácil, pero Woody ha de seguir su camino como debemos hacerlo nosotros, él lo ha encontrado, y mientras en Toy Story 3 su rostro reflejaba tristeza al ver a Andy marcharse, esta vez era felicidad, él ha decidido quedarse con Bo Peep, probablemente como niños nunca lo entenderíamos porque Buzz es más cool, pero es momento de crecer, Woody lo ha hecho.

Toy Story 4 sigue creando a través de su guion verdadero existencialismo a través de unos juguetes, probablemente al final haya faltado un poco más de emoción en los momentos importantes, no lo niego, también es cierto que los personajes recurrentes de la saga apenas aparecen, pero también hay que aceptar que los nuevos personajes son formidables, ya sea para crear comedia delirante (Ducky y Bunny), para ver nuevas perspectivas hacia algo ya visto (las motivaciones y giro de tuerca de Gabby Gabby) o para remarcarnos que muy pocas veces sabemos por qué estamos aquí (fantástico Forky).

¿Veremos Toy Story 5? Quizá sí, pues la vida continua, o tal vez no porque Woody parece haber terminado su ciclo. Lo único que sé es que si llegara a haber una quinta parte nosotros seguiremos viendo la vida con otros ojos, seguiremos creciendo, madurando, y seguramente Woody (el mejor personaje de la historia del cine de animación) lo hará con nosotros.