Palabras mágicas: una película sobre la cábala, el lenguaje y el arreglo del mundo

 

Por Carla de Pedro

 

 

“Una palabra es suficiente para hacer

o deshacer la fortuna de un hombre.”

Sófocles

 

Palabras mágicas” es una película cabalista puesto que todas las escuelas cabalísticas “apuntan a lo mismo, a la unión del humano con Dios y a la rectificación de toda la creación.”(La perla escondida), siendo éste el tema primordial de una película que trata sobre la búsqueda de Dios y la restauración del orden perdido.

Cuando Eliza, hija menor de una familia aparentemente normal, demuestra, a través de concursos de deletreo, su habilidad con el lenguaje; Saul, su padre, judío, estudioso de la cábala y catedrático de una Universidad, decide instruir a su hija en el camino de búsqueda de Dios a través del lenguaje utilizando la técnica de Abraham Abulafia. Hemos de recordar que dicha técnica

Parte de la idea de que la única realidad asequible es la de las palabras

y la lengua. La voz lleva en sí el mensaje del Universo: La capacidad

creadora.(Las raíces y las ramas)

Así entonces, Saul guía a su hija primeramente a la lectura de las palabras para después permutarlas (buscando en las mismas letras distintas palabras) luego buscar palabras que contengan una misma letra ( “piensa en todas las palabras del Universo que contengan la letra E) y, finalmente, ver mas allá de la ortografía, más allá de la palabra, concentrarse letra por letra, cada letra contiene un mundo, para que así, a la larga, Elly logre lo que Saul jamás logró: comunicarse con Dios y que Dios fluya a través de ella, lograr un diálogo. Esta técnica de lectura nos remite inmediatamente a la analogía de los 4 sabios, que trata de los distintos niveles de interpretación de las palabras sagradas.

Pero un buen cabalista debe poder concentrarse en su meditación sin perder de vista el mundo exterior, esta idea cabalista del equilibrio tiene que ver con la interpretación de la Torá como “…dos tipos de vestidos, de los que el uno representa el aspecto pragmático y positivo de la Torá y el otro el contemplativo y místico.” (La cábala y su simbolismo) Pero Saul no puede mantener dicho equilibrio, mientras él se concentra en el talento de su hija, el mundo exterior, su familia, comienza a desmoronarse.

Es importante mencionar que la idea alrededor de la cual giran los miembros de esta familia surge de la metáfora cabalista de Isaac Luria cuyo sistema “…se basa en tres conceptos primordiales: la limitación o tsimtsum, la destrucción o shevirá y la reparación o tikún.”(Las raíces y las ramas) Así pues, esta concepción es explicada de una manera bastante clara en la película en la que Saul, en clase, expone lo siguiente:

Dios lo es todo. Es una esencia luminosa perfecta. Pero hasta Dios quiere más. Experimentar más, dar. (esto podría recordarnos que las diez sefirot se complementan entre activas y pasivas.) Entonces Dios crea un recipiente, un contenedor, que pueda recibir ese regalo de la luz pura de Dios. (esto nos trae a la mente que la gracia pura de Dios “no puede manifestarse en la creación, es necesario un rechazo o ponerle límites.” (La perla escondida)) Esa luz divina entra al recipiente. El recipiente no puede contener la magnitud de esa luz y se hace pedazos destruyendo el recipiente y esparciendo sus fragmentos en una gran explosión de creación. El trabajo del hombre es ubicar y juntar esos pedazos para hacer que el recipiente, nuestro mundo, vuelva a estar entero. Los cabalistas llaman a esta acción de arreglar, de reparar “Tikkun Olam”: El arreglo del mundo. Cualquier acto de altruismo, de bondad de amabilidad que contribuya a esa idea es Tikkun Olam. Una idea extraordinaria es esa de que podemos restaurar lo que fue destrozado. De hecho es la responsabilidad de cada uno de nosotros tratar. En los mismísimos pedazos de la destrucción Dios nos dejó la esperanza.

En este término “Tikkun Olam” tenemos la idea ya antes citada de la reparación o tikún y olam que hace referencia a los cuatro mundos:

…olam ha’atsiluth, el trascendente “mundo de la emanación”, que es el de los Sefiroth; olam ha’beriya, el ideal o espiritual “mundo de la creación”, lleno de la propia divina inmanencia (shekhinah); olam ha’yetsirah, el sutil “mundo de la formación” habitado por ángeles, genios y almas; y olam ha’asiyah: el sensóreo y corporal “mundo de los hechos concretos. (El significado universal de la cábala)

Así, Tikkun Olam sería la reparación o unión de los mundos que está en manos del hombre. Esto, sí bien puede ser un gran peso sobre los hombros, es también una esperanza, un consuelo: la unidad es posible.

Este deseo de Tikkun Olam no sólo es el que lleva a Saul a interesarse en la habilidad de su hija sino que es lo que guía los actos de los otros dos miembros de la familia que han sido dejados de lado: Miriam, esposa de Saul, y Aaron, su hijo mayor.

 

 

La historia de Mimi, o Miriam, comienza con un caleidoscopio (del griego καλός, bello y εἶδος, imagen). Es interesante el uso de dicho objeto como un símbolo, “Me gusta como retiene la luz”, dice Miriam, y es que este afán de reconstrucción, ha acompañado también a Mimi durante toda su vida y un caleidoscopio, precisamente, es un recipiente donde se reúne fragmentos y luz (¿Qué imagen más bella que la de Dios?). Miriam recuerda su infancia acompañada de este instrumento maravilloso pero también recuerda el momento que marcó su ruptura: el accidente donde murieron sus padres, los vidrios tirados, los anteojos rotos por el suelo.

Podemos observar el afán de Miriam por recobrar la unidad perdida puesto que todo en su vida gira en torno a ello: La manera en que acomoda las tazas sobre el plato (las acomoda en círculo, como pedazos unidos, como un caleidoscopio), la profesión elegida ( en una escena la vemos mirando a través de un microscopio donde los microorganismos giran y se unen brindándonos de nuevo la imagen de un caleidoscopio) y desde luego en su relación con Saul.

Es importante la escena donde ella recuerda una conversación en que Saul le dice: “No estamos solos. Ninguno de nosotros. Podemos crear conexiones. Podemos arreglar lo que está roto. Armar las cosas de nuevo: juntos.” Como vemos es de nuevo el principio de Tikkun Olam y es inevitable relacionarlo con el mito del andrógino platónico donde el inicio para alcanzar el mundo de las ideas está en la unión de las almas que fueron separadas.

Miriam recuerda esta conversación cuando Saul, por su obsesión cabalística (hay que recordar lo peligroso que puede ser estudiar la cábala sino se tienen los límites debidos, siempre, dice María Zambrano, lo sagrado es peligroso), ha descuidado su relación con ella. A primera instancia Mimi actúa de manera correcta, intenta buscar los fragmentos perdidos en casa, pero tras el acto sexual se da cuenta que no existe conexión entre Saul y ella: Tikkun Olam ha desaparecido.

Hay que remarcar el hecho de la incomunicación entre Saul y Miriam que se hace claro a lo largo de la película; cuando él se encuentra en una de las competencias de deletreo llama a casa y ella no contesta, así también al día siguiente ella lo llama a su celular pero es recibida por el buzón de voz. Al romper la comunicación con Saul, Miriam está perdiendo su única posibilidad de completud, puesto que el lenguaje le brindaba la unión con su esposo (siempre el lenguaje, hay que notarlo).

Al no encontrar los fragmentos en casa, Miriam debe salir a la calle a buscarlos y es así como termina entrando a casas y robando espejos, vidrios (en fin objetos que puedan retener la luz como en un caleidoscopio) y otras cosas que le recuerdan los fragmentos dejados en el accidente de sus padres. Así, ella llega al extremo de la obsesión y es internada en un hospital psiquiátrico.

 

“En la mayoría de la gente, las tensiones entre necesidades, ideas y emociones diferentes pueden conciliarse, pero en quienes tienen un desequilibrio básico debido a un trauma o fijación, la situación puede aproximarse a un punto crítico en el que la psique no puede mantener un nivel operativo. La “formación de síntomas” es una advertencia de que existe esa posibilidad. Por ejemplo, la mayor parte de las fobias son instrumentos para no tener que enfrentar un punto de ruptura. Por ejemplo, el temor a los perros puede proteger a la persona de su propia ira salvaje que se niega a reconocer.” (Kabala y psicolgía)

 

Así pues, la obsesión de Miriam con la reconstrucción del mundo refleja su propia fragmentación, la originada por el comportamiento de Saul.

Cuando Aaron le grita a su padre que su madre no está enferma sino él, lo que está diciendo es que la concentración total del padre en la hija es lo que ha creado el desequilibrio familiar. La familia está enferma por culpa de Saul. La familia está quebrantada porque un cabalista no supo mantener el equilibrio entre el mundo esotérico y el exotérico.

Aaron, el hijo mayor, ha crecido en una familia unida y equilibrada, sin embargo, cuando comienza a ser ignorado por su padre, debido a su obsesión con la hija, y por su madre, debido a su obsesión por recuperar la unidad perdida, entonces es él quien también resiente un quiebre, una ruptura, y, ante ese vacío espiritual decide, al igual que su padre y su madre, buscar a Dios.

El hijo mayor se da cuenta que él no puede encontrar a Dios en las palabras, como su padre lo desea, como su hermana lo está logrando, él no tiene, como su madre, la capacidad de unir luces y fragmentos, él sólo se tiene a sí mismo, abandonado de pronto, y es por eso que emprende su búsqueda.

Buscando a Dios, Aaron recurre a la iglesia católica donde observa una cruz roja y recuerda una noche en que, mientras viajaba en avión, miró por la ventana una luz roja y preguntó a su papá si Dios era rojo ante lo cual su padre rió, así pues, esto lo hace alejarse de dicha iglesia, mostrándonos como, aunque él no quiera, es su padre quien ha influido en toda su visión del mundo, en su necesidad de unidad y de Dios. Posteriormente, Aaron busca en el hinduismo, pero la multiplicidad de dioses lo confunde.

No obstante, el hinduismo termina por brindarle a Aaron un refugio, gracias a los Hare Krishna, grupo religioso al que esintroducido por Chali. No es mera coincidencia que sea una mujer de su edad quien lo guía en el camino hacia la unidad puesto que, al igual que su madre llegó al judaísmo buscando completud en Saul, él llega al hinduismo buscando completud en Chali. Pero Miriam, al no poder recuperar la unidad perdida ante la muerte de sus padres sólo podía hayar otra unidad en Saul, ¿Aaron podría recuperar la unidad de su familia o debería quedarse en el nuevo camino emprendido?

 

Es interesante la simbología que maneja la película cuando tanto Miriam como Aaron, cada cual por separado, suben escaleras antes de, en caso de Miriam irrumpir en una casa y, en caso de Aaron, llegar al templo Hare Krishna. Esto representa la elevación de niveles espirituales al encontrar la posible solución a su quebranto.

Esta búsqueda de todos, como ya he mencionado, es la búsqueda de la unidad, de restaurar lo roto, si bien estos individuos tienen sólo trozos, con estos trozos tienen la esperanza. Ellos han sido exiliados pero una parte de Dios no los ha abandonado: La Shejiná.

He decidido mentar aquí a la Shejiná puesto que ésta “significa la morada interior de Dios en el mundo: la presencia divina, recóndita, que hay que llegar a descubrir.” (Las raíces y las ramas) La Shejiná es quien acompaña a los miembros de esta familia en su exilio, es su consuelo, su esperanza, su posibilidad de Tikkun Olam.

Mientras esta búsqueda espiritual acontece, Eliza, una niña de sexto de primaria, observa como todo se derrumba a su alrededor. Ella, que durante este tiempo no ha hecho sino introducirse más y más en el mundo del lenguaje, en el mundo en que su padre con tanta devoción la ha introducido, se da cuenta del desmoronamiento de su familia y no sabe qué hacer así que sólo llora y, como todos los demás miembros de su familia, busca a Dios.

Cuando Miriam es encerrada ella dice a Saul que su creación (el cuarto donde recolecta los objetos robados) ya empieza a retener la luz. Elly, a través del lenguaje logra retener dicha luz, llegar a Dios.

Elly, pues, encuentra a Dios a través del lenguaje, el mejor medio, según el judaísmo, para alcanzar a la deidad. Primero, como podemos observar, mira el aleph impronunciable, para luego alcanzar la luz, a través del trance místico. Elly encuentra la luz y la luz es tranquilidad, felicidad, ligereza y ¿por qué no? Un increíble caleidoscopio del universo.

Pero lo importante de esta comunicación no es sólo hablar con Dios; cualquiera, dice Saul, puede cantar, escribir poesía, rezar y de esta forma hablar con Dios, lo importante es que Dios fluya de vuelta.

La película comienza y termina en la misma escena en que Elly está a punto de ganar el concurso nacional de deletreo y es la reflexión de esta niña, que empieza con la película y que termina con ella la que deseo citar y examinar para concluir mi análisis:

Mi padre me dijo una vez que las palabras y las letras contienen todos los secretos del universo, que en sus formas y sonidos podía yo encontrar todo y ver más allá de mí algo especial, perfecto… Mi papá me dijo una vez que podía alcanzar el oído de Dios, que las letras me iban a guiar a ver más allá de mí, ver al mundo entero otra vez; y que como los antiguos místicos, Dios iba a fluir a través de mí, y todo de nuevo estaría junto.

Así, el final de la película radica en ver cómo una niña de doce años pierde el concurso nacional de deletreo a propósito, cómo una niña de doce años logra ver más allá de sí misma y decide que es mejor mantener la unidad de su familia que ganar el mejor de los premios, porque la unidad restablecida va más allá del mundo físico.

El fin de esta película es mostrarnos como una niña deja que Dios fluya a través de ella y, gracias al lenguaje, restituye el orden perdido.

  • KENTON, Warren. Kábala y psicología. Kairos. Barcelona. 1989
  • LEON, Carlos de. La perla escondida: en busca de la verdad: el misticismo judeo-cristiano como una sola entidad. EDAMEX. México DF. 1992
  • MUÑIZ-Huberman, Angelina. Las raíces y las ramas: Fuentes y derivaciones de la Cábala hispanohebrea. FCE. México DF. 2002
  • SCHAYA, Leo. El significado universal de la Cábala. Dedalo. Buenos Aires. 1976
  • SCHOLEM, Gershom. La Cábala y su simbolismo. SXXI. Madrid. 1986.

 

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