«La vida en una pesadilla»

 

Por Erick Gálvez Ayala 

 

 

Anoche me instale en un sueño enigmático, corría mirando cada 5 metros hacia atrás, al frente solo veía oscuridad.
Las luces de algo volando me perseguían, yo avanzaba a mediana velocidad reservando algo de fuerza.

No existía un tiempo específico, más bien no se distinguía, por momentos hasta sonreía.
Mientras iba en el trayecto, mi cabeza estaba atascada con ideas poco claras, los demás simulaban estar al tanto de mi trayecto. A mi lado pasaba el sol, después aparecía la luna, inmediatamente venia la lluvia, hasta el invierno vi cruzarse frente a mí. Oía gritos, después unas cuantas risas, a veces demasiado llanto y otros muchos reclamos.

Todos parecían verme, juraría que me hablaban, en verdad quería escucharles, solo que no podía, debía seguir avanzando, la atención me abandono, razonar no está en el camino, no podía detenerme, si respiraba profundo el tiempo podría desvanecerse y me alcanzaría esa luz cegadora. Seguía suplicando por entender lo acontecido, mi corazón tenía la velocidad alterada, las personas ponían un espejo frente a ellas para dejar de mirarme, no es que necesitara atención, solo quería una explicación.

Al final de un sendero, no había más que el barranco, o caía o tenía el valor para detenerme, la luz no podría ser tan mala, el impulso impidió pararme. Al caer no cambio la velocidad, en vez de que en un instante todo se esfumara, la cámara lenta estaba encargada de esta escena. Sentía el cuerpo adolorido, fatigado, la sensación era como de haber recibido una tunda. Flotaba deseando caer cuanto antes, esperaba el impacto, el dolor era lo de menos, solo había que acaba. Creo haber gritado con todas mis fuerzas, ayúdenme, solo acerquen el piso, el infierno, o algo donde pueda descansar de este delirio.

Tras un tiempo indefinido en el aire, mis ojos comenzaron a sentirse aún más pesados, me esforzaba por no perder detalle de tremendas imágenes, seres con un yunque se golpeaban entre si, de pronto vino a lo lejos una explosión, solo vi algo parecido a fuego artificiales, sin darme cuenta ya no estaba en el aire, mi cabeza miraba mis extremidades desprenderse lentamente, algo dentro se escapó, todo se volvió oscuridad aunque yo por un instante, me volví luz.

 

«Sin sueños, la vida es una pesadilla»