MEMORIES OF MURDER: Varianza y Frustración

 

 

Por Renzo Mamani

La varianza es el concepto estadístico que nos indica, en síntesis, qué tan lejos del promedio están algunos datos con respecto a una muestra más grande, en palabras más sencillas, qué tan atípicas son ciertas situaciones que por lógica no debieron resultar así, o que al menos debieron ser más “normales”. Muchas veces en nuestra vida diaria, incluso a cada instante, se dan situaciones imperceptibles para nosotros que están determinadas por el azar; entendiendo al azar como una situación imprevista en la que las personas involucradas no influyen. Pero hay veces en las que la llamada buena o mala “suerte” puede afectar en mayor medida algún momento de nuestras vidas, dependiendo de qué tan importante sea el suceso en la que esta influya.

Situaciones como éstas, pequeñas o grandes, representan la varianza constante en nuestras vidas. Claro que, cuando la varianza resulta a nuestro favor, no hacemos más que reírnos y mirar al cielo exhalando con regocijo, pero ¿qué pasa cuando resulta en contra? Es cuando nos preguntamos ¿cómo es posible? o afirmamos con rabia que ¡no puede ser! Es cuando no podemos entender nada. Es cuando el caos se apodera de todo.

Memories of Murder, también conocida como Crónica de un asesino en serie en español, es una cinta surcoreana dirigida por Bong Joon Ho y estrenada el 2 de mayo de 2003. El guión fue adaptado por Shim Sung-bo y por el director de la película, con base en la obra teatral de Kim Kwang-Rim; la cual se inspiró en una serie de asesinatos de la vida real que tuvieron lugar en la provincia de Gyeonggi entre los años 1986 y 1991. Dichos crímenes cobraron la vida de diez mujeres de entre 14 y 31 años.

La historia transcurre en la localidad y fecha antes mencionadas. Una joven aparece brutalmente violada y asesinada, dos meses después se producen una serie de violaciones y homicidios en circunstancias similares. La cinta toma la clásica premisa policial del asesino en serie misterioso; pero va mezclándola, como ya es sello del autor, con géneros como drama, suspenso e incluso comedia negra.

El film nos presenta a Park y Cho, dos detectives locales que son parte de un cuerpo de policía poco profesional con medios ineficientes. Por otra parte, Seo es un agente especial de la capital del país, Seúl, que se presenta para ayudar con la investigación. La llegada de este último genera una serie de conflictos, pues las formas de trabajar de los mencionados son muy distintas. Estos ingredientes se usan para presentarnos una historia muy interesante con un enfoque diferente que se sale de los convencionalismos del thriller policial común, porque lejos de representarnos la visión de un cuerpo de policía eficiente y preocupado por esclarecer los hechos de un crimen, nos muestra los atajos a los que recurren Park y Cho para resolver los casos lo antes posible. Ya desde un primer momento se puede ver cómo la falsificación de pruebas y las torturas físicas son las herramientas que utilizan para compensar los déficits mencionados anteriormente.

 

 

Más allá de centrarse en diálogos repetitivos sobre una justicia sin matices o la acción típica en una historia policial; el film decide centrarse más en el proceso de investigación y en cómo este va calando en la forma de ser de nuestros protagonistas.

Tenemos a dos detectives que se desenvuelven con dos métodos distintos: Park es más intuitivo, usa la investigación tradicional de una forma muy primaria o empírica, llegando incluso al ridículo si se le quiere llamar así, y es siempre apoyado por su compañero Cho, que resulta más un apoyo físico que en muchas circunstancias no puede controlar sus actos violentos; Seo, por su parte, es más racional, metódico, frío y distante con sus compañeros. Este contraste nos muestra un poco las formas que podemos tener los seres humanos de abordar la vida.

Creo importante mencionar que, a primera vista, podríamos pensar que los detectives locales son unas absolutas escorias, pero el director nos muestra cómo ambas formas de afrontar los problemas pueden conducirnos a conclusiones similares a corto plazo, sin descartar o menospreciar ninguna de ellas. Mientras avanzan los hechos, observamos que el detective Park no es una persona despreciable, tiene bastante énfasis y determinación para buscar una respuesta de justicia, solo que es incapaz de aceptar métodos más concienzudos y que escapen a su testaruda forma de actuar por instinto, o como él le llama “mirada infalible”. Lo mismo sucede con Seo, ya que a él no le interesa prestar la mínima atención a las opiniones de su compañero o las de su jefe. Con cada muerte que se conoce, el cineasta va quitando nuevas máscaras a nuestros protagonistas, que se ven ahogados ante el horror de su propia incompetencia e impotencia.

Con personajes bastante llamativos y protagonistas bien desarrollados se van creando arcos llenos de momentos memorables y de incertidumbre por los sucesos que van retrasando el resultado de la investigación. Mientras Park se va dando cuenta que su instinto lo ha llevado por el camino erróneo siempre, empieza a tener momentos de reflexión que son emocionalmente apoyados por su novia. Por su parte, Seo va perdiendo la razón, puesto que el caso ha sobrepasado su trabajo duro y la lógica que él tiene de las cosas; aunado a que no tiene en quien apoyarse, ya que ésta no es su ciudad. Mención especial hago sobre este último, ya que en determinado punto comenzará un camino oscuro, a pesar de su firme convicción de hacer lo correcto, algo muy inquietante pero atractivo de ver en escena. Recursos constantes como la lluvia y los trenes a lo largo del film han servido para decorar un clímax cuyo montaje y uso del sonido hace que quedemos prendidos de la vívida frustración que estamos observando; un derroche de emoción puesta en escena y una gran calidad interpretativa.

Es aquí que finalmente nos damos cuenta de que este asesino sin rostro y la situación político-social de la época, sutilmente colocada, han sido solo un par de recursos para mostrarnos el viaje de destrucción de un personaje, que ahora está perdido dentro de sí; así como el viaje de redención del otro, que a pesar de también estar frustrado, ha podido aceptar simplemente que esto lo ha superado y que él no puede hacer nada al respecto. Me resulta interesante reflexionar sobre los cambios en los dos protagonistas, ya que al final Park deja de creer en lo que él intuía, en su verdad sobre el caso; sin embargo, a Seo le es más difícil tener que replantearse todo el proceso y las acciones realizadas durante la búsqueda de su respuesta. Tal vez en ocasiones un hábito es más difícil de arrancar que incluso la misma fe.

 

 

En ocasiones, por distintas estrategias que tomemos en la vida, vamos a tener que cruzar un túnel lleno de oscuridad, con un clima devastador y sin poder ver el final, solo con la certeza de que en cualquier momento puede aparecer un tren e impactarnos de frente. Ya sea que tengamos una estrategia metódica o intuitiva, más racional o más impulsiva, muchas veces ninguna de las dos, ni la combinación de ambas, sirve para que obtengas el resultado que quizás merezcas.

La vida muchas veces es una ecuación frustrante, hostil y compleja, en la que queremos darle un sentido a lo que nos está sucediendo, pero muchas veces ese sentido no acaba de llegar en ningún momento. Estas maneras que tenemos de hacer que nuestra vida tenga un cierto orden o una lógica, pueden acabar desmoronándose, y hacernos sentir vacíos, solos y perdidos en un mundo inexplicable

 

 

Refrescante, oscura, frustrante en el mejor de los sentidos y con un final atípico como pocos, Memories of Murder es una película que, en mi opinión, es muy notable en todos los aspectos que su presupuesto le ha permitido y que nos muestra que habrá ocasiones en las que el resultado no dependía solo de nosotros y que simplemente hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos.